13 Hábitos cotidianos que están saboteando tu pérdida de peso

Source: genial.guru

Muchos de nosotros soñamos con tener un cuerpo delgado, pero después de numerosos intentos de perder los kilos no deseados, terminamos fallando. Si eres uno de los desafortunados que no puede alcanzar su peso deseado, es probable que estés haciendo algo mal. ¿Sabías que la falta de sueño puede aumentar tu ingesta diaria hasta en 385 calorías? ¿O que tu perfeccionismo puede estar frenando tu pérdida de peso? Sigue leyendo mientras se explicamos estos hechos y otros más.

Genial.guru te presenta una colección de 13 cosas que pueden interponerse en tu camino al intentar perder peso. ¡Asegúrate de leer todo el artículo y tomar notas!

1. Piensas que ponerte a dieta te ayudará a perder peso

¡Oh no! Sabemos que suena raro y decepcionante, pero es verdad. Las dietas son básicamente medidas temporales que se toman para perder algunos kilos no deseados; y “temporal” es la palabra clave aquí. Los expertos afirman que una abrupta reducción en la ingesta de calorías podría retrasar tu metabolismo ya que tu cuerpo cree que estás muriendo de hambre. Además, los kilos que pierdes durante tu dieta probablemente regresen en 1 o 5 años.

Lo que debes hacer es cambiar tu estilo de vida. No pienses en ello como una dieta: vas a hacer cambios con los que vivirás por el resto de tu vida. El sitio WebMD ofrece varios pasos simples que te ayudarán en tu viaje hacia un ser más saludable: no te saltes los desayunos, muévete más y elige los restaurantes adecuados. Ni siquiera tienes que hacer todos los cambios a la vez.Toma un tiempo para acostumbrarte a uno de ellos y continúa haciéndolo.

2. Te gustan mucho los aderezos y las salsas

Puede sonar obvio, pero los aderezos y las salsas también tienen muchas calorías. Aquí no estamos hablando de mayonesa y aceite de oliva. Incluso un aderezo saludable como el hummus contiene aproximadamente 177 por cada 100 gramos. Puede que no te des cuenta, pero sumergir verduras en una salsa, incluso una saludable, puede arruinar tu dieta.

Afortunadamente, hay una salida simple: agrega esas calorías a tu diario de nutrición. Esto significa que cuando prepares una salsa o un aderezo, asegúrate de calcular tus calorías en la ingesta asignada y anótalas. ¡Fácil!

3. pide los alimentos en categorías “permitidos” y “prohibidos”

Es obvio que, si quieres perder peso, debes intentar comer de forma saludable. Pero todos todavía tenemos antojos y casi todos los que han estado a dieta conocen la tentación irresistible de tener ese trozo de chocolate extra y el sentimiento de culpa que se siente cuando cedes.

“Comer un helado no hará que ganes peso, y ciertamente no significa que hayas fallado que seas una mala persona” dice la experta en nutrición, Abby Langer. Si te castigas a ti mismo cada vez que comes algo “incorrecto”, corres el riesgo de comenzar a comer en respuesta a tu fracaso y recuperar todo el peso que habías perdido.

No excluyas por completo esas hamburguesas y trozos de pastel de tu dieta. Si quieres uno, cómelo. Solo recuerda hacer todo con moderación.

4. Tienes miedo de tener hambre

La mayoría de nosotros consideramos que el hambre es nuestro enemigo, pero en realidad es lo más saludable del mundo. No, no estamos hablando de esa hambre que tendrías si no tuvieras acceso a la comida durante semanas. Estamos hablando de la sensación que tienes (o al menos deberíastener) cuando tu cuerpo toma todas las calorías que has estado ingiriendo para los propósitos del organismo y te empieza a pedir un poco más.

Según la consultora de nutrición holística, Mary Vance, permitirse tener hambre tiene numerosos beneficios para la salud, como, por ejemplo: aumenta la hormona del crecimiento, lo que estimula la renovación celular, mejora la digestión y promueve la regulación del azúcar en la sangre. Cuando tienes hambre, tu cuerpo produce ghrelina, la cual es una hormona que funciona solo hasta que se calma tu hambre, estimula el aprendizaje de la memoria y puede ayudarte a combatir la depresión.

Para colmo, el hambre puede hacer que el placer que obtienes de comer alimentos sea aún mayor. Tanto que incluso un plato de sopa será tan delicioso como una hamburguesa jugosa.

5. Te quedas con jugos o batidos

Todos sabemos que los batidos y los jugos frescos son saludables, especialmente si los haces en casa por ti mismo. Pero si estás tratando de perder peso, pueden arruinar tus planes.

Algunos estudios demuestran que los productos líquidos aportan menos saciedad que los alimentos sólidos. Esto significa que una naranja satisfará tu apetito durante más tiempo de lo que lo hará un vaso de jugo de naranja. Además, no te proporcionará la fibra que necesitas, ya que la mayor parte se queda en el vaso en forma de la pulpa y de la piel de la fruta que estás consumiendo.

En cuanto a los batidos, un vaso de un licuado saludable contiene entre 150 y 300 calorías. Teniendo en cuenta el hecho de que tendrás hambre en media hora, este tipo de bebida puede ser demasiado para un refrigerio regular. Una vez más, si lo deseas, solo asegúrate de incluir estas calorías en tu diario.

6. Subestimas el poder del sueño

“El sueño puede ayudarte a comer más saludablemente” afirma la revista The American Journal of Clinical Nutrition. Una buena noche de descanso contribuye a reducir las grasas, los carbohidratos y los azúcares libres, lo cual es importante para tu viaje en la pérdida de peso.

La falta de sueño, por el contrario, te hace comer más y puede terminar agregando 385 caloríasa tu ingesta diaria. La falta de sueño literalmente te fuerza a buscar comida incluso si estás lleno y aumenta tu nivel de azúcar en la sangre y el almacenamiento de grasa. Entonces, si quieres perder esos kilos de más, será mejor que hagas un viaje de 8 horas al país de los sueños, obteniendo un buen reposo.

7. El tragar la comida en un instante

Todos sabemos que a veces no puedes encontrar el tiempo para saborear tu comida, pero resulta que debes hacerlo si quieres perder peso. Le toma a tu cuerpo 20 minutos comprender que está lleno. Eso quiere decir que, si comes demasiado rápido, tragas más calorías de las que necesitas, antes de darte cuenta de que es hora de parar. Comer con rapidez también aumenta el riesgo de reflujo ácido y la diabetes tipo 2. Además, cuando comes de prisa, no obtienes la cantidad correcta de placer de tu comida. ¿Recuerdas nuestro consejo sobre el hambre? cuando se combina con la comida lenta, es una de las mejores experiencias en el mundo.

Para lidiar con el hecho de tener que comer rápido, los expertos recomiendan tomar pequeños bocados, masticar bien la comida (¡triturarla!) y practicar la alimentación consciente. Esto significa concentrarse completamente en tu comida, saboreando el olor, el sabor, y hasta la textura de los alimentos.

8. Salir a hacer compras con hambre

Sí, está bien, te dijimos que el hambre es buena para ti, y realmente lo es, sin embargo, los antojos de comida quedan descartados. Algunas investigaciones demuestran que las personas que realizan compras de alimentos con hambre, especialmente sin una lista, compran más alimentos altos en calorías y menos bajos en calorías. Cuando tienes hambre, tu cuerpo necesita energía, por lo que te lleva a alimentos ricos en calorías. También es probable que compres bocadillos porque puedes comer una barra de chocolate de inmediato, pero necesitarías tiempo para cocinar ese filete de pollo saludable.

Por cierto, el hambre influye más que solo en tus elecciones de alimentos. Este estudio muestra que los compradores hambrientos también tienden a comprar más productos no alimentarios. Por lo tanto, solo come una comida o un refrigerio saludable antes de ir a una tienda de comestibles y no olvides tu lista de compras, ya que haciendo esto, puedes ahorrar tanto en tu cuerpo como en tu billetera.

9. Crees que tener postre está prohibido

Para aquellos que tienen debilidad por el postre, ¡alégrense! Los postres no dañarán tu plan de pérdida de peso, de hecho, pueden ayudarte a lograr tus objetivos. Por supuesto, la moderación es la clave aquí. Puedes dedicar el 20% de tu ingesta diaria de calorías para satisfacer ese deseo por las cosas dulces como lo son los postres y tu peso seguirá desapareciendo.

El punto es que cuando te apegas a una dieta que no permite nada, en realidad eres más propenso a comer en exceso. No pienses que los dulces son algo “malo”, y “prohibido”. Si sabes que un pedazo de pastel está disponible cuando lo deseas, puedes dejar de comerlo cuando te sientas lleno.

10. Crees que las grasas son el enemigo

Las grasas no son tan malas como piensas. En términos generales, existen tres tipos de grasas: insaturadas (aceite de oliva, nueces, pescado, aguacates), saturadas (productos animales, coco) y las grasas trans (margarina, aperitivos, comida rápida frita). El tipo de grasas a las que debes dar luz verde son las grasas insaturadas. Eliminan el colesterol malo de tu cuerpo, aseguran que te sientas satisfecho por más tiempo, dan energía a tu cuerpo y te ayudan a quemar grasa.

Por cierto, las grasas realmente hacen que nuestra comida sea más sabrosa. Los pequeños brotes que cubren nuestra lengua te hacen saborear la grasa en los alimentos que comes, y sí, esto es ¡delicioso!

11. Confías demasiado en el ejercicio

No nos malinterpretes, el ejercicio es saludable e impresionante, pero los ejercicios solos no te ayudarán a perder mucho peso. Tu cuerpo quema calorías no solo por la actividad física, otras actividades diarias (tasa metabólica basal) y la digestión también cuentan. En realidad, la actividad física quema solo un 10 a un 30% de la energía (moverse al ritmo de la música también cuenta), y si haces más ejercicio, caminarás menos.

¿Lo entiendes verdad? Tu dieta es el factor principal en tu programa de pérdida de peso, pero el ejercicio también es bueno para tu salud, eso significa que hacer ejercicio puede ayudarte a lograr esos abdominales hermosos que siempre has soñado, ponerte tonificado y sentirte feliz (¡eh, acuérdate de la hormona serotonina!), lo cual es igual de importante.

12. Crees que no necesitas un diario de comida

Sí, escribir lo que comes puede ayudarte, incluso sin contar las calorías. Te ayuda a crear conciencia sobre el tamaño de tus porciones, las preferencias de los alimentos y el horario de las comidas y las meriendas. También te puede mostrar el vínculo entre por qué comes lo que comes, cuánto comes, y te ayudará a analizar todo esto para cambar tu dieta.

Si escribir todo esto es demasiado aburrido para ti, puedes tomar fotos. Puede funcionar incluso mejor que un diario escrito porque probablemente puedes desplazar las imágenes hacia abajo y a través de tus fotos, un tiempo después te darás cuenta lo que has estado comiendo durante un día, una semana o un mes. Las fotos también hacen que sea más fácil notar tus preferencias en la comidao lo que puedes agregar a tu dieta porque literalmente ves tu dieta y no solo las letras.

13. Luchas por la perfección

Esta la última cosa que debes recordar para tener éxito en tu propósito de perder peso es que nadie, pero nadie, es perfecto. Si tu peso desaparece más lentamente de lo que esperabas, no te deprimas. Si comiste un dulce o rompiste tu límite de calorías diarias, no te culpes. Ser demasiado estricto contigo mismo solo fomenta la alimentación emocional, y esto es un ciclo bastante vicioso.

Está bien si no eres 100% perfecto, y no deberías serlo. Si tienes éxito del 80 al 90% del tiempo (básicamente, tenemos 21 comidas a la semana, después de todo); ¡quiere decir que lo estás haciendo muy bien!

¿Ya sigues alguno de estos consejos? ¿Quizás tienes algo que agregar o una historia personal para compartir? ¡Siéntete libre de hacerlo en los comentarios! ¡Ah, y buena suerte en deshacerte de esos kilos de más!

Foto de portada DEPOSITPHOTOS

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